lunes, 9 de marzo de 2020

Plantate y decile "acá mando yo".

Cuando era chica mí mamá me decía: "no toques a los animales con miedo porque ellos se dan cuenta". 
Con las tortas decoradas, pasa lo mismo.
Existe una raza de muy buenos clientes (yo tengo varios) que son especialistas en cambiar la cantidad de porciones o el diseño 4 días antes del evento. 
El pedido era para 25 personas pero a último momento: 
"¿Podes hacer otro piso? se engancharon más... somos más o menos 40 (madre santa 🤦🏻‍♀️) y mí marido...viste que come como un lechón"...La señora invitó hasta el verdulero de la esquina "que su hija juega con mi nena" aparte "estoy en deuda porque le aprieto los tomates cada vez que voy y nunca me dijo nada, y me regala perejil". En fin. 
Esos cambios me descolocan un poco: ya estaba todo organizado para que sean 25, no 40, pero es una clienta que siempre me pide... no puedo decirle que no. 
No le doy demasiada importancia, puedo lidiar con eso -pienso y trato de convencerme- y le pongo onda...aunque sabemos que hacer una torta de dos pisos, no es lo mismo que 1. 
Las tortas llevan parte de nuestro ADN, nuestra energía (¿lo pensaste?), son hijas nuestras. Cuando nos ponemos a decorar nos sienten...nos tantean y en ocasiones se ponen exigentes, para decirlo de alguna manera y si caemos en su jugarreta nos puede ir muy mal.
Por eso antes de ponerte a decorar repasá todas las técnicas que lleva la torta: de diez técnicas, 2 tenés que saber bien, 3 mirando un vídeo de Youtube, 2 más preguntando a esa amiga, y obviamente las otras 3 es improvisación artística (??) 
Tené a mano las imágenes impresas en papel, pegadas enfrente de tu mesa, dibujos del diseño, todos los materiales listos, herramientas, ponés algún programa de asesinos en serie o alguna serie pedorra de Netflix que te mantenga alerta, le pedís a San Tortín que te guíe las manos y allá vamos. 
Plantate con determinación enfrente de la torta, con un lindo delantal, dale unas vueltas al apoya torta así la mareas un poco y empezás sin dudar. 
Si tenés la torta bajo control desde el inicio todo va a salir bien...si empezas con un bizcochuelo que desde el horno salió furioso, que la ganache se cortó, se rajó, el almibar se escurre por abajo, o la pasta para forrar se cuartea, chau... La torta se da cuenta y se va a empezar a burlar...tenés el impulso de tirarla por la ventana y preguntarte, de nuevo, "quien diablos me mandó a hacer a hacer tortas, hubiera sido más fácil hacer sushi @#$&!*"...en ese instante - que te sentís la sucursal del 7mo Infierno- dejá todo como está y andate, ya sea al almacén, a jugar con la bendición que te mira con cara de sorpresa, andá al baño o a leer estás huevadas que escribo. 
Tomá aire. 
Cuando tengas la cabeza más fresca, lávate la cara y retomá el trabajo, vas a ver qué ya sabés cómo seguir. 
Cuando vos te plantás y le decís a la torta "Acá mando yo" (como nos enseñó el profe) y tomes el control de la decoración, las tortas van a salir perfectas. Posta que es así. 

Dedicado a esos clientes que hacen que los madrugones valgan a pena.

Mamá Galleta 💪🏻💞

En la foto un bizcocho furioso🤦🏻‍♀️🤪

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