En 2017 empecé con las Galletas Decoradas.
Solo un año y pico después empecé a vender. Antes de eso practicaba y hacia cursos,
pero nadie me compraba porque evidentemente mi trabajo no estaba a la altura de las expectativas de los clientes. Seguí haciendo más cursos a nivel internacional,
definí mí estilo, registré la marca, invertí en deshidratadores, herramientas, buenos colorantes, etc.
Practicaba todos los días.
¿Y las galletas que hacías mientras tanto en las prácticas?
Las regalaba mija. 🤷🏻♀️ Nadie me pagaba un mango 🤣
Y un día-cuando logré tener un nivel y un estilo que justificara que me pagaran- empecé a vender a un precio módico, acorde A MI NIVEL. La gente me decía "es caro para una galletita"...Empecé a defender mí trabajo. A quererlo.
A medida que pasaron los años, adquirí muchos conocimientos, me perfeccioné (y sigo actualmente haciendo más cursos avanzados), armé un negocio exclusivo de Galletas y empecé a subir el precio...
Pero todo DE A POCO.
Son años.
¿Por qué digo esto?
Porque recibo muchos mensajes preguntándome sobre mi negocio y no les voy a mentir...Piensan que yo empecé a decorar y ya tenía una cola de gente para comprar y nadaba en guita... No. Nada más alejado. Gano un dinero extra para mis gastos, pero no vivo de la decoración, sería imposible.
¿Por qué lo hago entonces? Porque no trabajo en relación de dependencia, ni como Abogada-soy ama de casa- y si bien hago absolutamente todo lo que eso significa, (más la crianza de mí hija, y ayudo a mí marido en su negocio), desde hace años me dicen que "soy una vaga que no laburo, una cómoda que se queda en su casa con su hija". Entonces me inventé un negocio para poder ganar algo de dinero y cuidar de mí hija.
Fue todo un proceso.
No he recuperado ni un tercio de lo invertido ya que los mejores cursos de Galletas son en dólares. Y ni hablemos de las Tortas Decoradas... Error! miles de pesos en cursos, materiales, herramientas, etc, para mandarlas al carajo en 2020.
Resultaron ser TAN ESTRESANTES de hacer, poco dinero y tan insalubre el trato con el cliente, que las dejé para la familia.
Por eso, emprendas lo que emprendas, CALMA.
Tomate tu tiempo pasa PENSAR qué hacer.
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